Esta cría de mono se cayó en el recinto de un león. Lo que ocurrió a continuación hizo que todo el mundo contuviera la respiración

Arjun no dio un paso atrás. No podía. Algo en él no se sentía bien. La leona aún no se había alimentado. No se había movido como él esperaba. Ella sólo se quedó allí. Sus ojos se entrecerraron, escaneando de nuevo, más despacio esta vez, obligándose a ignorar todo lo demás. «Espera», dijo en voz baja. Al principio, nada cambió.


Luego, un parpadeo. Tan pequeño que casi no lo vio. Cerca de su parte inferior. Se inclinó hacia delante. «¿Habéis visto eso?», preguntó, ahora más alto. Otros se acercaron a su lado, entrecerrando los ojos a través del cristal. «Ahí, mirad otra vez» Por un momento, se quedó quieto. Luego volvió a ocurrir. Un pequeño movimiento. No era la leona.

Algo más. Algo aferrándose. Arjun se quedó sin aliento. «Espera…» La leona movió su peso ligeramente. Sólo lo suficiente. Y en ese estrecho espacio lo vieron. Una mano pequeña. Envuelta fuertemente en su pelaje.


Y bajo ella Milo seguía allí. Vivo.