Crédito: Wilson, J./ Wikimedia Commons
El contenedor que se convirtió en hogar
Detrás de la residencia de estudiantes de la Universidad Huston-Tillotson de Austin, Texas, había un contenedor verde que, a primera vista, parecía algo que iba a ser retirado. Pero no era un contenedor cualquiera. Tenía un techo corredizo, una estación meteorológica encima y un profesor universitario viviendo dentro.
Se llamaba Jeff Wilson, aunque mucha gente pronto le conoció como «Profesor Basurero» No se metió en la caja de acero por una noche y luego volvió a un apartamento normal. La convirtió en su hogar como parte de un experimento de sostenibilidad que planteaba una extraña pero poderosa pregunta: ¿cuánto espacio necesita realmente una persona?
El espacio era diminuto, casi absurdamente diminuto. Medía sólo unos 10 metros cuadrados, menos que muchos vestidores. Pero eso era precisamente lo que lo hacía tan fascinante. Cada objeto tenía que ganarse su sitio. Cada hábito tenía que cambiar. Y una vez que la gente miraba dentro, la historia se volvía mucho más difícil de descartar.