Una creadora de contenidos recibía misteriosos ingresos en su cuenta. Cuando por fin descubrió la verdad, todo cambió

Cuatro años después de dejar su trabajo de camarera en un aeropuerto, la vida de Lena se convirtió en un agotador ejercicio de equilibrismo. Para sobrevivir, se había transformado en creadora de contenidos digitales y buscavidas autónoma, ganándose la vida en Internet mientras intentaba terminar sus estudios universitarios. Las crecientes facturas de la matrícula, los costes de los equipos y los pesados préstamos estudiantiles empezaban a pesar increíblemente sobre sus hombros.

Cada mes era una lucha estresante y angustiosa para pagar el alquiler de su apartamento, mantener Internet en funcionamiento y comprar alimentos básicos, al tiempo que mantenía su exigente calendario de cargas. Se pasaba las tardes mirando con impotencia las hojas de cálculo financieras, intentando averiguar cómo llegar a fin de mes. El futuro le parecía aterradoramente incierto y necesitaba desesperadamente un milagro para mantenerse a flote.

Un viernes por la noche, mientras comprobaba en su cuenta del móvil si se había hecho efectivo el pago de un pequeño patrocinio de una marca, se dio cuenta de algo completamente extraño. En el extracto de la cuenta aparecían unos ingresos extra que no podía identificar. Eran cantidades muy extrañas y aleatorias, ajenas a cualquier trabajo que hubiera realizado recientemente.