Un hombre descubre una «casa» oculta sin puertas ni ventanas; al ver lo que hay dentro, llama a la policía

El interior del edificio no estaba oscuro ni vacío. Estaba inundado de una brillante iluminación artificial. Filas de intensas luces ultravioletas colgaban del techo, proyectando un vívido resplandor púrpura por toda la planta superior. El aire que salía por las rejas de hierro no estaba viciado; era gélido y desprendía un fuerte olor a tierra húmeda y a algún producto químico familiar que no lograba identificar.

James fijó la mirada en el centro de la sala. Enormes unidades de aire acondicionado de grado industrial y sistemas automatizados de filtración de agua zumbaban silenciosamente, con sus cables y mangueras cuidadosamente sujetos a las paredes. La instalación era increíblemente moderna, limpia y estaba totalmente operativa. Se trataba de una instalación de alta tecnología en pleno funcionamiento que operaba en el más absoluto secreto.

Mientras James intentaba asimilar lo que tenía ante sí, una sombra se movió a través de la luz púrpura. Una figura vestida con un traje protector oscuro apareció en su campo de visión, justo debajo de la ventana. Antes de que James pudiera apartar la mirada, la persona alzó la vista y estableció contacto visual directo a través de los barrotes. Los ojos del desconocido se abrieron de par en par por la sorpresa, y un grito agudo y airado resonó entre las silenciosas paredes de piedra.