Un policía sigue en secreto a un niño perdido y rompe a llorar cuando lo ve..

Durante un segundo, Leo no se movió en absoluto. Su pecho subía y bajaba rápidamente bajo la chaqueta mojada. El hombre se volvió hacia su banco de trabajo, sin darse cuenta de que un niño lo miraba como si toda la ciudad se hubiera reducido a ese único trozo de hormigón embarrado. Sean permaneció inmóvil. Tenía la extraña sensación de que si decía una sola palabra, todo el momento podría romperse. Leo dio un pequeño paso adelante, luego otro, y sus zapatos chapotearon suavemente en el agua poco profunda. El hombre volvió a levantar la vista, molesto al principio, probablemente esperando a un compañero de trabajo o a un repartidor.

En su lugar, vio a un niño de pie bajo la lluvia, agarrando una fotografía con tanta fuerza que el papel se había doblado por la mitad. La confusión cruzó el rostro del hombre antes de que lo reconociera. Sean lo observó por etapas. Primero sorpresa. Luego, incredulidad. Luego una especie de temor, como si el hombre ya supiera lo que significaría ver a aquel niño allí. Leo entreabrió los labios, pero no emitió ningún sonido. Tragó saliva con dificultad. Sean oía el golpeteo del río contra el muelle y el silbido de la lluvia sobre el metal caliente en algún lugar cercano. Todo el patio pareció enmudecer alrededor de ellos dos, aunque Sean sabía que las máquinas seguían funcionando.