Esta cría de mono se cayó en el recinto de un león. Lo que ocurrió a continuación hizo que todo el mundo contuviera la respiración

Algo no encajaba dentro del recinto. Era demasiado pequeño. Demasiado quieto. Y temblaba. Desde el otro lado de la seca extensión de tierra, algo mucho más grande ya se había dado cuenta. La pequeña criatura se apretó contra la base de un árbol y su pecho se elevó en ráfagas rápidas y desiguales. El polvo se pegaba a su pelaje. Sus ojos se desorbitaron, buscando algo familiar.


No había nada. Sólo espacio abierto. Sólo silencio. Entonces… un sonido. Bajo. Profundo. Controlado. Rodó por el recinto como un trueno lejano. La criatura se congeló. Frente a ella, parcialmente oculta por una losa de roca calentada por el sol, la leona levantó la cabeza. Su mirada se clavó al instante.

Sin parpadear. Segura. No se precipitó. No reaccionó con urgencia. Simplemente se puso de pie. Y empezó a moverse. Cada paso lento. Medido. Inevitable. Más allá de la barrera, la multitud aún no lo había entendido del todo. Algunos señalan con el dedo.Un niño se rió, pensando que era parte del espectáculo. Pero Arjun no se rió. En el momento en que sus ojos encontraron el recinto, algo se desplomó en su interior.


Porque lo sabía. Esto no debía pasar. Y lo que fuera que había dentro… ya estaba fuera de tiempo.