Un perro espera todos los días en la parada del autobús – El conductor descubre por fin la conmovedora razón

Una mañana, una anciana llamada Sra. Gable, que llevaba una década haciendo la ruta, se quedó una parada más para hablar con él. «Llevo cuarenta años viviendo en la 5ª», le dijo con la voz ligeramente temblorosa. «Ese perro… no siempre estaba solo. Hace meses lo veía paseando por el barrio con un joven. Un chico alto, que siempre llevaba un gran maletín negro a la espalda. Eran toda una pareja»

Este dato fue como una chispa. José empezó a pensar en el «chico del maletín» durante las pausas para comer. Empezó a imaginarse sus vidas: quizá eran estudiantes o quizá acababan de mudarse a la ciudad. El collar de cuero del perro le sugería un hogar, pero su caja torácica empezaba a notarse y su pelaje perdía brillo. Era una criatura suspendida en el tiempo, a la espera de una vida que claramente se había estancado.