Este sencillo truco elimina rápidamente las manchas amarillas de sudor de las almohadas

Las almohadas nuevas nunca permanecen blancas mucho tiempo. Al principio, parecen perfectas. Tejido brillante. Olor fresco. Ese aspecto suave e intacto que hace que toda la cama parezca más limpia. Pero no importa lo cuidadoso que seas, con el tiempo empieza a pasar lo mismo con casi todas las almohadas. Poco a poco, el blanco empieza a cambiar. No de golpe. No lo suficiente como para notarlo día a día. Hasta que una mañana quitas la funda de la almohada y de repente te das cuenta de que la tela de debajo se ha vuelto amarilla en lugares que jurarías que antes no estaban ahí.


¿Y lo más frustrante? Ocurre incluso en hogares limpios. Incluso a personas que lavan la ropa de cama con regularidad. Porque las manchas no suelen proceder de la «suciedad» que la mayoría de la gente piensa. Noche tras noche, las almohadas absorben el sudor, los aceites corporales, el pelo húmedo, los productos para el cuidado de la piel y la humedad que, con el tiempo, se van hundiendo poco a poco en el tejido. La funda de almohada lo oculta durante un tiempo, pero con el tiempo la acumulación se vuelve imposible de ignorar.


Ese suele ser el momento en que la gente asume que la almohada está estropeada. Sin embargo, los expertos en limpieza afirman que la mayoría de las almohadas amarillas no tienen por qué estropearse.