Una submarinista siguió a una manada de delfines cerca de un pecio pirata hundido y vio lo que llevaba uno de ellos..

La sombra dorada

La manada de delfines redujo la velocidad, flotando cerca de una enorme pared de coral cerebro. Sheryl ajustó su flotabilidad, flotando sin esfuerzo en la suave corriente. Observó al delfín portador del tesoro dar vueltas alrededor de sus compañeros. De cerca, el objeto parecía ligeramente curvado, aferrado al borde de la aleta mientras el agua empujaba contra él. Era increíblemente brillante, como un espejo de los rayos de sol que danzaban en el agua.

La mente de Sheryl daba vueltas a las posibilidades. Si era un trozo de oro pirata, ¿cómo lo había encontrado el delfín? Tal vez la criatura había empujado un montículo de arena cerca de un viejo naufragio, o tal vez el artefacto había sido desplazado por una tormenta reciente. Los delfines eran animales muy curiosos, conocidos por recoger objetos que les llamaban la atención. Era lógico que una reliquia brillante y valiosa atrajera a uno.

Levantó brevemente la vista para asegurarse de que seguía alineada con la sombra de su barco. El capitán estaba haciendo un magnífico trabajo de seguimiento de los delfines a una distancia segura y respetuosa. Sheryl volvió a mirar hacia abajo, su emoción iba en aumento. Se sentía como una exploradora a punto de realizar un descubrimiento histórico. El objeto dorado parecía susurrar secretos de antiguos marineros, batallas navales y riquezas olvidadas..