Científicos colocan este pulpo robot al lado de un pulpo coco y ocurre algo extraño…

Entonces la situación se puso más seria. Otro pulpo coco apareció cerca, y de repente el pacífico fondo marino se convirtió en una pequeña disputa de propiedad. El rival se acercó, posiblemente interesado en la concha, el escondite o el extraño objeto de ocho brazos sentado a su lado. Puede que los pulpos cocoteros sean pequeños, pero no parecen criaturas que disfruten compartiendo propiedades.

El primer pulpo endureció su posición y permaneció cerca de su concha. El robot permaneció a su lado como el guardia de seguridad más silencioso del océano. El rival hizo una pausa, inspeccionó la escena y pareció decidir que no merecía la pena. Tras un momento de tensión, se alejó por la arena, dejando al pequeño propietario con su concha, su comida y su extrañísimo compañero robótico.