El primer gran retraso se produjo un jueves de agosto. Víctor envió un mensaje diciendo que las retiradas estaban en pausa mientras él cerraba algunas posiciones comerciales importantes. Adrián se sintió incómodo, pero la explicación técnica parecía plausible. El segundo retraso vino acompañado de una disculpa. El tercero vino acompañado de un silencio total.
Adrián empezó a despertarse antes del amanecer para comprobar su teléfono. Se acumulaban los mensajes ansiosos de familiares y amigos: ¿Alguna noticia? ¿Sabes algo de Víctor? ¿Deberíamos preocuparnos? Adrian llamó y envió correos electrónicos, pero no obtuvo respuesta. Condujo hasta el despacho de Víctor, pero se encontró con las luces apagadas y las puertas de cristal cerradas.
Entonces llegó el mensaje de Marcus con las noticias. La policía reveló que Víctor estaba dirigiendo un esquema Ponzi, utilizando el dinero de los nuevos inversores para pagar a los antiguos. Los registros de operaciones eran totalmente falsos. No había habilidad ni sincronización con el mercado. Adrian se quedó mirando la verdad hasta que las palabras se desdibujaron. Víctor había mentido y Adrián había contribuido a que todos le creyeran.