El dormitorio no estaba donde cabría esperar. Tuvimos que bajar un poco, en un espacio que parecía más oculto que separado. «Esto solía ser un almacén», dijo. Es difícil imaginárselo ahora. La cama encaja perfectamente en el espacio, con suficiente espacio alrededor para moverse cómodamente. Debajo, hay espacio de almacenamiento, silenciosamente incorporado, como todo lo demás en el barco. Nada parece añadido a última hora. Incluso los pequeños detalles tienen sentido.
Una mosquitera plegada a un lado. «En verano, la necesitas», dice. Es entonces cuando empieza a quedar claro que no es sólo un lugar donde se aloja. Es un lugar donde ha aprendido. Cada rincón refleja algo práctico. Algo que no sabía que necesitaría al principio, pero que descubrió con el tiempo. Y luego está la parte en la que la mayoría de la gente no piensa.
Vivir en el agua no es sólo cuestión de espacio. Se trata de lo que usted no tiene acceso inmediato a. Que es donde las cosas se ponen un poco más… complicadas.