Un dueño encuentra a su perro perdido tras dos años, pero su extraño comportamiento en casa desvela un secreto desgarrador 

Milagrosamente, su instinto no la había fallado. Cuando los faros de su coche atravesaron la penumbra del barrio industrial, divisó una silueta familiar e imponente justo a la entrada del callejón del almacén abandonado. Max estaba esperando. En cuanto su coche se detuvo, el enorme gran danés dio un salto hacia delante y empezó a dar vueltas frenéticamente alrededor del parachoques delantero, bajo el haz de luz de sus faros.


Chloe puso el coche en punto muerto de un golpe, abrió de par en par la puerta y salió corriendo bajo la lluvia helada para meterlo dentro. Pero Max tenía otros planes. Antes de que ella pudiera agarrarle por el collar, él se abalanzó hacia delante y hincó con fuerza las mandíbulas en el grueso tejido vaquero de sus pantalones.


Chloe dio un grito ahogado, y una punzada de miedo le atravesó el pecho al pensar que la estaba atacando. Pero él no estaba mordiendo con fuerza suficiente como para romper la piel. Se echaba hacia atrás, tirando con una fuerza inmensa y desesperada, intentando arrastrarla hacia la oscuridad. Al darse cuenta de que le estaba suplicando que lo siguiera, Chloe dejó de resistirse, y Max soltó al instante su presa, corriendo a toda velocidad hacia el interior del callejón.