Una creadora de contenidos recibía misteriosos ingresos en su cuenta. Cuando por fin descubrió la verdad, todo cambió

Los depósitos misteriosos empezaron siendo de cuarenta y dos céntimos y fueron aumentando gradualmente, y el remitente se ocultaba tras una serie ambigua y confusa de letras y números. Al principio, Lena supuso que se trataba de un simple fallo técnico del banco y pensó que las cantidades desaparecerían a la mañana siguiente. Cerró la sesión de su aplicación, tratando de olvidar el extraño suceso.

Sin embargo, el lunes por la tarde, cuando volvió a conectarse a su portal bancario en línea, vio que le esperaban más transacciones aleatorias. Una de ochenta y un céntimos, otra de un dólar y doce céntimos y una tercera de casi tres dólares. Ahora llegaban a diario, sin pasar por sus plataformas de pago habituales.

El flujo constante de depósitos anónimos y aleatorios no se detuvo y, en las dos semanas siguientes, el número de ingresos empezó a aumentar considerablemente. Lena observó, totalmente confundida, cómo las pequeñas cantidades se convertían en veinte dólares, luego en cincuenta y después en cientos de dólares cada vez. Se estaba volviendo imposible de ignorar, y una profunda sensación de inquietud empezó a asentarse en su estómago.