Coloca siempre una bolsa en el retrovisor del coche cuando viajes solo: te explicamos por qué…

Funciona como una cubierta de espejo de repuesto barata

Las cubiertas de espejo adecuadas existen por una razón. Se ajustan mejor, se sujetan con más firmeza y es menos probable que se las lleve el viento que una bolsa de plástico suelta. Si aparcas habitualmente al aire libre en invierno, cerca de árboles o en lugares polvorientos, las cubiertas auténticas son la mejor opción a largo plazo. Están hechas para eso.


Pero los viajes rara vez son perfectos. Quizás te has olvidado la funda. Quizás has alquilado un coche. Quizás vas a pasar la noche en algún lugar frío y solo tienes lo que hay en el maletero. En ese momento, una simple bolsa puede convertirse en un útil recurso de emergencia. Átala con cuidado, asegúrate de que no raye la carcasa del retrovisor y quítala antes de salir.

Ese es el verdadero valor del truco: es rápido, barato y fácil de recordar. Te ofrece una solución temporal cuando la necesitas. Los viajeros en solitario suelen aprender a apreciar pequeños trucos como este porque no hay nadie más que pueda volver corriendo a la habitación, raspar el espejo o sujetar una linterna. Una bolsa no es elegante, pero en el momento adecuado puede resultar útil y sorprendentemente práctica. Llévate una de todos modos, pero tampoco confíes ciegamente en ella.