El motor de mi barco de pesca se averió justo delante de un barco fantasma a la deriva de 500 pies, y entonces ocurrió esto… 

El océano era un espejo inquietante e inmutable. A lo largo de millas en cualquier dirección, el agua estaba tan lisa que parecía cristal pulido, reflejando un cielo azul brumoso del que no soplaba ni una brizna de viento. Leo hizo clic con su bolígrafo, y el sonido resonó nítido en el vasto silencio. Se sentó en el banco de su pequeña barca de pesca de madera, dando golpecitos con el bolígrafo contra un cuaderno de papel raído.


Fecha: 17 de junio de 2026
Ubicación: Aguas profundas
Objetivo: Bacalao
Notas: Ni un solo picotazo. Totalmente muerto.

Miró por la borda del barco. Normalmente, podía ver pequeños peces de cebo nadando rápidamente cerca de la superficie o las siluetas oscuras de los cangrejos moviéndose por el fondo. Hoy, el agua estaba vacía y en calma. Ni una sola ondulación rompía la superficie. No había aves volando en círculos en el cielo, ni peces saltando. El océano parecía completamente vacío, como si todos los seres vivos hubieran huido de la zona hacía horas, dejándolo totalmente solo en un desierto de cristal.