10 errores al almacenar alimentos que le cuestan dinero en secreto

Error 6 – Guardar los alimentos de la despensa en lugares cálidos o luminosos

El almacenamiento en la despensa parece fácil porque estos alimentos no necesitan refrigeración, pero el lugar donde los guardas sigue siendo importante. Los productos secos no son invencibles. El calor, la luz y la humedad pueden acortar la vida útil de muchos alimentos básicos y dañar su calidad antes de que te des cuenta. Los aceites se ponen rancios más rápido. Las especias pierden fuerza. La harina y los cereales absorben la humedad. Los aperitivos se ponen rancios. Sin embargo, muchas cocinas guardan estos productos sobre los fogones, junto al horno o en armarios que se calientan cada día.

El problema es que estos cambios son graduales. Puede que no los detecte de inmediato, pero siguen costando dinero. El aceite rancio puede arruinar todo un plato. Las especias débiles hacen que se utilice más cantidad y se obtenga menos sabor. La harina que ha cogido humedad puede apelmazarse o dar malos resultados al hornear. Incluso los cereales del desayuno y las galletas saladas pueden volverse decepcionantes más rápido en un espacio cálido y mal sellado. Cuando los alimentos de la despensa pierden calidad, la gente deja de buscarlos y se quedan ahí hasta que acaban tirándose.

Un armario fresco, oscuro y seco suele ser el mejor lugar para la mayoría de los productos de la despensa. Si es posible, mantén los aceites y las especias alejados del calor directo. Utiliza recipientes herméticos para las harinas, el arroz, la pasta, los frutos secos y los cereales una vez abiertos, sobre todo si tu cocina es cálida o húmeda. Revisa de vez en cuando tu despensa en busca de cualquier cosa que parezca olvidada o mal sellada. Un buen almacenamiento en la despensa no consiste en poner bonitas las estanterías. Se trata de proteger el sabor y la utilidad de los alimentos destinados a durar. Cuando los productos secos se mantienen frescos durante más tiempo, hacen lo que se supone que deben hacer: ahorrarte dinero en lugar de malgastarlo.