Al mismo tiempo, comer setas todos los días no siempre es perfecto para todo el mundo. Para algunas personas, las setas pueden resultar un poco pesadas para la digestión, sobre todo en grandes cantidades o en determinadas variedades. A otros, sencillamente, no les satisfacen por sí solas, ya que tienen pocas proteínas y pueden dejar las comidas incompletas si no se acompañan de otros alimentos. También está la cuestión de la variedad. Comer todos los días el mismo ingrediente puede resultar repetitivo y, para algunos, la textura o el sabor de las setas no es algo que les guste a largo plazo.
Y aunque las setas son nutritivas, no sustituyen a una dieta equilibrada. Funcionan mejor como parte de una mezcla, no como plato principal de cada comida. Por eso los efectos pueden ser irregulares. Algunas personas notan pequeñas mejoras.
Otras no notan gran cosa.