Este sencillo truco elimina rápidamente las manchas amarillas de sudor de las almohadas

La mayoría de la gente prueba primero la solución obvia. La lejía. Y, sorprendentemente, a menudo es ahí donde las cosas salen mal. Los especialistas en limpieza advierten de que un exceso de lejía puede reaccionar con el sudor y los aceites corporales del tejido, haciendo que las manchas amarillas se oscurezcan aún más con el tiempo. Algunas almohadas incluso empiezan a desarrollar manchas duras o una decoloración desigual después de varios lavados. Por eso mucha gente ha empezado a cambiar totalmente de método.


En lugar de blanquear el tejido de forma agresiva, se centran primero en descomponer lo que queda atrapado en su interior. El proceso suele empezar con agua muy caliente combinada con ingredientes que la gente ya tiene en casa, como bicarbonato de sodio, detergente o limpiadores a base de oxígeno diseñados para eliminar la grasa de los tejidos en lugar de enmascarar el color. Y la diferencia puede ser sorprendente. Las personas que pensaban que sus almohadas se habían estropeado para siempre suelen ver cómo el agua se vuelve amarilla durante el remojo. Ese suele ser el momento en que se dan cuenta de que las manchas no eran sólo «decoloración superficial»


El tejido había estado reteniendo años de acumulación todo el tiempo. Pero hay un último paso que marca la mayor diferencia visual de todas.