¿Los azulejos y la lechada del baño están sucios? Aquí tienes unos sencillos consejos para que vuelvan a brillar…

Si algunas manchas se niegan a desaparecer, no busques inmediatamente la botella más dura debajo del fregadero. Primero, repita el tratamiento con pasta sólo en las líneas más oscuras y deje que actúe un poco más de tiempo. La lechada rebelde suele mejorar por capas, no de un solo golpe. Es mejor limpiar dos veces con suavidad que una vez de forma tan agresiva que dañe la superficie.

Un limpiador de vapor también puede ayudar, sobre todo en duchas donde se ha acumulado una película de jabón y humedad durante meses. Utiliza el cepillo pequeño, muévete lentamente por la lechada y elimina la suciedad que se haya ido desprendiendo. El vapor es muy útil porque elimina la suciedad sin necesidad de olores fuertes ni productos químicos.

Para la lechada blanca que sigue teniendo un aspecto amarillo o gris, se puede utilizar un limpiador blanqueador a base de oxígeno, siguiendo cuidadosamente las instrucciones de la etiqueta. Prueba siempre primero en un lugar oculto, sobre todo si tus baldosas son de piedra natural, de color, con textura o viejas. Nunca mezcles distintos limpiadores y evita utilizar productos muy ácidos o muy fuertes en superficies delicadas. La suciedad del baño es frustrante, pero una lechada dañada es aún peor. La paciencia protege el acabado a la vez que da tiempo al limpiador a hacer bien su trabajo.