Crédito de la foto: Estado de California/ Wikimedia Commons
Una nueva teoría entra en el caso
Aun así, la búsqueda nunca ha cesado. Algunos sospechosos se hicieron famosos por derecho propio, especialmente Arthur Leigh Allen, un hombre de Vallejo que en su día fue investigado de cerca y apareció en libros, películas y documentales. Pero murió sin que se presentaran cargos contra él, y el caso siguió estancado en el mismo doloroso lugar: lo suficientemente cerca como para parecer resoluble, pero nunca probado.
Entonces, un grupo privado de investigación de casos, The Case Breakers, entró en escena con una reivindicación diferente. El grupo dijo que había pasado años examinando material antiguo, declaraciones de testigos, fotografías, posibles pistas forenses y el extraño lenguaje de las letras del Zodíaco. Su conclusión era audaz: el hombre tras la máscara no había sido el sospechoso habitual.
Según el grupo, la respuesta se escondía en una vida que parecía corriente de lejos pero más oscura de cerca. Señalaron a un ex militar, descrito más tarde como pintor, con un historial violento y a personas de su entorno que supuestamente escucharon afirmaciones inquietantes. Dijeron que el rastro se alejaba de nombres famosos y conducía a alguien de quien la mayoría de los lectores nunca habían oído hablar, un hombre cuyo pasado, argumentaron, merecía otra mirada antes de que el caso fuera descartado para siempre por el público y archivado como irresoluble.