A medida que la estructura se asienta en su lugar, se hace evidente lo que acaba de suceder. La escalera no era sólo una escalera. Estaba diseñada para transformarse. Lo que parece un conjunto normal de peldaños de piedra es en realidad un sistema retráctil, a menudo denominado peldaños «transformables» o «Sésamo». Pulsando un botón, los escalones se reconfiguran en una plataforma oculta. Esa plataforma se eleva, creando una entrada suave y accesible al edificio sin cambiar su aspecto exterior.
Desde fuera, nada parece diferente. No hay rampas voluminosas. Ni alteraciones permanentes. Sólo una entrada tradicional que se adapta silenciosamente cuando es necesario. Y una vez que se reajusta, vuelve a parecer una escalera normal y corriente. Para la mayoría de la gente, es algo que ni siquiera notaría. Pero para alguien en silla de ruedas… marca la diferencia.
Porque lo que parecía una barrera hace unos momentos… era en realidad una solución, escondida a plena vista.