El motor de mi barco de pesca se averió justo delante de un barco fantasma a la deriva de 500 pies, y entonces ocurrió esto… 

Leo apoyó los pies contra la consola, agarró el pesado micrófono negro de la radio de reserva y pulsó el botón de transmisión. «Estación de la Guardia Costera, aquí Leo, a bordo del buque de carga a la deriva Albatross. ¿Me reciben? Cambio». La radio crepitó al instante y una voz sorprendida resonó a todo volumen por el altavoz. 


«¿Buque Albatross? ¡Le recibimos! Recibimos una señal de emergencia entrecortada hace horas, pero no teníamos datos de ubicación. Llevamos buscando cuarenta millas al sur. ¿Cuál es su situación? Cambio». Leo leyó los números directamente de la pantalla principal de navegación. «Ahora mismo estoy en el puente. El barco está vacío. El diario de navegación indica que la tripulación huyó en los botes salvavidas hace horas debido a una brecha enorme en el casco, pero el buque se encuentra estable y a flote. No sé por qué no se ha hundido. Cambio».


«Recibido», respondió el operador, con evidente urgencia. «Estamos enviando una lancha de rescate a vuestras coordenadas exactas en este mismo momento. No bajéis bajo cubierta. Quedaos exactamente donde estáis».