Leo se acercó a la consola del ordenador que parpadeaba. Justo al lado del teclado se encontraba el diario de a bordo en papel del capitán. Pasó hasta la última página, donde le llamó la atención una nota frenética escrita a mano.
04:15 h: Se ha detectado una gran brecha en el casco en la bodega inferior.
El ordenador informa de un 90 % de inundación. La nave se está partiendo.
Toda la tripulación debe evacuar inmediatamente hacia los botes salvavidas.
Leo apartó la vista del cuaderno y volvió a fijarse en las pantallas parpadeantes de los ordenadores. Empezó a pulsar los botones, anulando las alertas automáticas para consultar las lecturas mecánicas reales. En cuestión de segundos, descubrió la verdad. Una tubería normal de la bodega inferior había desarrollado una pequeña fuga, rociando una niebla de agua salada directamente sobre una caja de conexiones eléctricas principal.
El agua había provocado un cortocircuito en el cableado, lo que había causado un fallo total del ordenador central. El sistema averiado había inventado una emergencia catastrófica, bloqueando las puertas y haciendo sonar las alarmas, lo que había convencido al capitán de que se estaban hundiendo.