Su familia perdió 500.000 dólares por una estafa, pero lo peor estaba por llegar..

La primera inversión de Adrian fue de unos sensatos diez mil dólares. Le dolería perder, pero no le arruinaría. Se lo dijo a Mei después de transferir el dinero, esperando que se enfadara. Lo estaba, pero no se dejó llevar por el pánico. «No te dejes llevar», le advirtió. Prometió que no lo haría, y lo dijo en serio.

El primer mes no pasó nada. Luego, Víctor envió un estado de cuenta mostrando modestas ganancias, seguido de un pequeño pago en la cuenta de Adrián. No fue suficiente para hacerlo temerario, pero sí para borrar sus dudas. Víctor nunca alardeaba. Todo el proceso parecía rutinario, casi aburrido.

Víctor enviaba breves actualizaciones del mercado que Adrián apenas entendía, lo que le daba un aire profesional. Cuando los siguientes pagos llegaron a tiempo, Adrian empezó a guardar los extractos en una carpeta con la etiqueta «Forex Victor» Le parecía que una organización ordenada hacía respetable la inversión. Cuando Mei le preguntó si había comprobado la licencia financiera de Víctor, Adrián respondió que Marcus le conocía personalmente. Era una excusa débil, pero los rendimientos constantes acallaron sus dudas.