Un velero se topa con piratas en alta mar, ¡pero la forma en que la tripulación se defiende los deja a todos boquiabiertos! 

Leo no perdió ni un segundo más paralizado por el miedo. Giró violentamente el timón alejándose de los barcos que se acercaban y puso en marcha el motor diésel auxiliar del velero, empujando la palanca del acelerador de metal completamente hacia delante. El motor rugió bajo sus pies, haciendo vibrar el casco de fibra de vidrio. Justo cuando el motor arrancó, una repentina y poderosa ráfaga de viento azotó el agua y capturó perfectamente sus velas sueltas.


El velero se lanzó hacia delante, surcando las olas. Sabiendo que arrastraban un peso inmenso, Maya corrió hacia la proa para activar el molinete eléctrico, intentando desesperadamente levantar el ancla enredada. Si lograban liberarse del tronco, podrían dejar atrás a las lanchas. El motor del molinete zumbaba furiosamente, y la pesada cadena comenzó a entrar en el compartimento con una lentitud agonizante, luchando contra la brutal resistencia del tronco empapado que tenían debajo. La distancia entre las embarcaciones se estabilizó por un breve instante, dando a los amigos un desesperado atisbo de esperanza de que tal vez pudieran escapar.