Un velero se topa con piratas en alta mar, ¡pero la forma en que la tripulación se defiende los deja a todos boquiabiertos! 

Con los tres rehenes bien atados e incapaces de moverse, los ladrones comenzaron inmediatamente a destrozar el hermoso interior del velero. Trabajaron con malicia experta, arrancando agresivamente las costosas pantallas de navegación digital directamente del salpicadero y metiendo ordenadores portátiles, cámaras y teléfonos móviles en pesados sacos de lona. Saquearon los pequeños camarotes, volcando el equipaje para buscar dinero en efectivo escondido, carteras y joyas personales de valor.


Los piratas comenzaron a subir los pesados sacos con el botín robado por la escalera de la cabina, cargando los objetos directamente en la lancha a motor que les quedaba, amarrada junto al casco. Leo, Maya y Sam observaban la destrucción en silencio, desesperados, sintiéndose completamente derrotados. Estaban convencidos de que estaban totalmente solos, abandonados a kilómetros de distancia en mar abierto, profundo e impredecible, sin que absolutamente nadie en el mundo supiera siquiera que habían desaparecido, lo que les dejaba sin ninguna esperanza.