Apenas transcurrieron tres semanas antes de que las primeras grietas empezaran a ondear a través de la vid. Isabella disfrutaba de los sencillos placeres de la estabilidad que ella misma había conseguido, totalmente libre de las pesadas sombras de las mentiras de Tyler. A través de conocidos comunes y de las actualizaciones públicas de las redes sociales, Isabella vislumbró brevemente su nueva y rápida vida fuera del estado: las fotos de la alta sociedad, los anuncios fastuosos y las poses interminables. Tyler trabajaba incansablemente para mantener la ilusión de un ejecutivo de élite al que no le importaban las normas insignificantes.
Pero Isabella comprendía cómo funcionaba el mundo real. Sabía que una vida construida enteramente sobre la base del engaño sólo podía soportar la presión durante un tiempo antes de que todo se derrumbara. Detrás de la brillante cortina de la repentina nueva empresa de Tyler, ya se estaba desarrollando una enorme crisis financiera. La trampa que Isabella había alimentado inadvertidamente al despojar a Tyler de sus principales activos se estaba cerrando mucho más rápido de lo que nadie había previsto.