Los 300 km/h de este inesperado coche en las autopistas cambian todo lo que los conductores creían saber

La respuesta sorprendió a muchos. Porque el vehículo no era un supercoche tradicional. No había un motor rugiente detrás del conductor. No había una banda sonora espectacular que anunciara cada aumento de velocidad. Ni cambios rápidos de marcha. De hecho, una de las cosas que más notaron los espectadores fue lo silenciosa que parecía la carrera en comparación con lo que están acostumbrados a ver en vehículos de altas prestaciones. Esto se debe a que el coche responsable de la carrera de 300 km/h por la Autobahn funcionaba totalmente con electricidad. Y para muchos entusiastas, ahí empezó el verdadero debate.


Durante décadas, el rendimiento ha estado estrechamente asociado a los motores de combustión. El sonido. La vibración. El drama mecánico. Sin embargo, aquí estaba un vehículo que alcanzaba velocidades que la mayoría de los conductores nunca experimentarán, haciendo las cosas de manera muy diferente. De repente, las conversaciones se alejaron de la velocidad máxima. La gente empezó a hablar de respuesta. Par motor instantáneo. Aceleración. Y si el rendimiento en sí estaba empezando a cambiar.


Luego vino la revelación final. El coche específico responsable de la carrera.