Los 300 km/h de este inesperado coche en las autopistas cambian todo lo que los conductores creían saber

La cifra en sí era suficiente para llamar la atención. 300 kilómetros por hora. Eso es aproximadamente 186 kilómetros por hora. A esas velocidades, incluso los conductores experimentados describen que el mundo se siente diferente. El tráfico se cierra rápidamente. Las distancias se acortan. Cada movimiento requiere más concentración de lo normal. Pero según las personas que han conducido el vehículo en cuestión, lo más sorprendente no fue circular cerca de los 300 km/h. Fue lo rápido que el coche podía alcanzar esa velocidad.


Muchos conductores están acostumbrados a que los vehículos de altas prestaciones entreguen la potencia por etapas. Un motor sube de vueltas. La transmisión cambia. Llega la siguiente oleada de aceleración. Esto parecía diferente. La potencia nunca parecía detenerse. Simplemente seguía tirando. Y esa experiencia dejó una impresión duradera en muchas personas que antes estaban convencidas de que los coches tradicionales de altas prestaciones representaban la cima de la ingeniería automovilística. Algunos incluso admitieron que después de experimentar este tipo de aceleración, muchos vehículos convencionales les parecían de repente más lentos de lo que recordaban.


Lo que planteó una pregunta incómoda a los entusiastas de las prestaciones de toda la vida: ¿Qué tipo de vehículo era capaz de hacer que los deportivos potentes se sintieran ordinarios?