¿Aún en suspenso? El ingrediente secreto es la canela. Esta conocida especia marrón, normalmente asociada a la repostería caliente y las bebidas de invierno, tiene un aroma penetrante y persistente que, según muchos, ayuda a disuadir a las arañas de instalarse en determinadas zonas. La idea es sencilla: las arañas no experimentan el mundo como los humanos. Dependen en gran medida de las vibraciones, las señales químicas y su sensibilidad al entorno, por lo que los aromas fuertes pueden hacer que un lugar les resulte menos cómodo.
La razón por la que la canela puede ayudar se debe a su fuerte olor. Las arañas no son «envenenadas» por esta especia en el uso doméstico normal. En cambio, el olor puede hacer que ciertas rutas o escondites sean menos atractivos. Por eso esta especia funciona mejor en lugares concretos que esparcida al azar por toda la habitación. Piense por un momento como una araña: ¿dónde podría meterse, esconderse o construir una telaraña sin ser molestada?
Esto no significa que la canela cree mágicamente un muro invisible que ninguna araña cruzará jamás. Una araña hambrienta o atrapada podría atravesarlo. Pero como parte de una rutina doméstica más amplia, la canela puede hacer que las rutas habituales de las arañas sean menos atractivas. Es especialmente útil en las repisas de las ventanas, los umbrales de las puertas, las esquinas de las despensas, las estanterías, los zócalos y las zonas tranquilas detrás de los muebles, donde las telarañas tienden a reaparecer.
Siga leyendo para conocer la mejor rutina antes de usar canela…