La vida secreta de los electrodomésticos
Piense en el mando a distancia del hotel. Todos sabemos que es una placa de Petri de proporciones cósmicas. Lo limpiamos con desinfectante o lo envolvemos en la bolsa de la cubitera como si fuera un isótopo radiactivo. ¿Pero la tetera? La tratamos con una reverencia normalmente reservada a los artefactos religiosos. La llenamos en el lavabo y asumimos que el calor es un escudo invencible contra la suciedad del mundo. Por desgracia, la «vida secreta» de los electrodomésticos de hotel es mucho más oscura que un poco de polvo o una huella dactilar.
Los viajeros son un grupo creativo, y no siempre en el buen sentido. Cuando a un ser humano se le da un conjunto limitado de herramientas y una habitación cerrada, empieza a utilizar las cosas para fines que harían llorar a los fabricantes originales. Aunque el personal de limpieza es excelente cambiando sábanas y aspirando la alfombra, rara vez tiene tiempo de desinfectar a fondo el interior de una tetera a menos que parezca sucia. Y ahí, querido lector, es donde empieza realmente el horror. No sólo estás hirviendo agua; podrías estar cocinando a fuego lento una historia de decisiones humanas…
Siga leyendo para descubrir qué siniestros secretos puede esconder esa máquina de aspecto inocente…