Lo que hace que este truco funcione es algo que la mayoría de la gente ya entiende, pero no en el contexto de una cuchara. La temperatura marca la diferencia. La piel que rodea los ojos es más fina y sensible que la del resto de la cara. Así que incluso los pequeños cambios pueden tener un efecto notable. Cuando una cuchara está fría, ayuda a contraer los diminutos vasos sanguíneos que hay bajo la piel. Esto por sí solo puede reducir la hinchazón.
También puede ayudar a desplazar el exceso de líquido que tiende a acumularse bajo los ojos, sobre todo después de dormir, de sufrir estrés o incluso de llorar. Por eso algunas personas notan que sus ojos están menos hinchados en cuestión de minutos. También hay un efecto visual. Refrescar la zona puede hacer que las ojeras parezcan menos prominentes, simplemente porque la piel parece más tensa y fresca. Y más allá de la apariencia, está la sensación. Una superficie fría contra los ojos cansados puede ser sorprendentemente relajante. Sobre todo después de pasar mucho tiempo frente a una pantalla o de una noche agitada.
Es sutil. Pero una vez que entiendes lo que hace… Los beneficios empiezan a tener más sentido.
Dicho esto, hay mucho más que puedes hacer con esto: