Esta mujer ha transformado una vieja escuela en una casa: ¡echemos un vistazo!

La cocina del alquimista

El corazón de la casa se encuentra en lo que solía ser el laboratorio de ciencias de 8º curso. Elena eligió esta habitación por sus amplios ventanales y las encimeras de pizarra originales, que se conservaban en muy buen estado. En lugar de arrancar las mesas de laboratorio, las transformó en una enorme isla central donde ahora prepara comidas orgánicas en lugar de diseccionar especímenes. Los conductos de gas que antes alimentaban los mecheros Bunsen se han desviado a una cocina profesional, combinando la utilidad industrial con el lujo culinario moderno de una forma totalmente orgánica.

La estética es «Clinical Chic» Una estantería abierta hecha con gradas de gimnasio recuperadas alberga una colección de tarros de especias en frascos de boticario vintage. Como guiño lúdico a la historia de la habitación, la tabla periódica original sigue pintada en una pared, ahora parcialmente oculta por un jardín de hierbas colgante que prospera a la luz directa del sol. El antiguo lavaojos de emergencia se ha convertido incluso en un original llenador de ollas sobre la cocina. Es un espacio que celebra la química de la cocina, donde las superficies frías y duras del pasado se suavizan con el aroma del romero fresco y el calor de un café expreso matutino.