Este profesor se mudó a un contenedor de basura y la gente vio lo ingeniosamente que vivía dentro

Empezó siendo casi nada

Cuando Wilson se mudó por primera vez, el contenedor apenas era una casa. No era una casa pulida, ni un cálido interior de madera, ni un ingenioso mobiliario plegable para impresionar a los visitantes. Al principio, estaba mucho más cerca de la acampada que de la arquitectura.

Protegía de la lluvia con una lona y dormía sobre colchonetas de cartón en el suelo metálico. La disposición era incómoda, torpe y brutalmente simple. Pero ese duro comienzo era parte del objetivo. Wilson quería sentir cómo era el contenedor desnudo antes de añadir comodidad, aislamiento, almacenamiento o un refugio adecuado.

Eso hizo que el proyecto resultara extrañamente adictivo. El contenedor no apareció completamente formado. Fue cambiando por etapas. Empezó como una caja de acero duro y poco a poco se fue convirtiendo en algo más deliberado. La primera versión planteaba la pregunta más básica de todas: antes de que un espacio se convirtiera en un hogar, ¿qué necesitaba realmente una persona?