Esta mujer construyó una casa de ensueño invisible, y la experiencia es sorprendente…

Dentro, el salón es sorprendentemente acogedor. Desde fuera, la gente espera algo afilado, futurista y quizá un poco incómodo. En lugar de eso, Clara eligió sofás suaves de color crema, cálidos suelos de madera, gruesas alfombras y estanterías bajas llenas de libros, juegos de mesa y cerámica. La pared de cristal recorre un lado de la sala, pero los muebles evitan que el espacio parezca una sala de exposiciones.

El mejor asiento es el sillón favorito de Clara, situado junto a la ventana más grande. Desde allí, puede ver a los conejos cruzando la hierba, la lluvia rodando por el cristal y las puestas de sol que se extienden por el exterior de espejos. En invierno, una pequeña estufa de leña se convierte en el corazón de la habitación. Su resplandor se refleja suavemente en el cristal, haciendo que todo el espacio resulte más cálido. Clara dice que el secreto de vivir en una casa de espejos y cristales es el equilibrio. «Necesitas reflejos», bromea, «pero también necesitas un lugar donde poner los pies con una manta y una taza de té»