Esta jardinera utiliza palos en lugar de comprar cestas colgantes: su alternativa DIY no le costó casi nada

La mayoría de las cestas colgantes requieren algún tipo de forro. Sin uno, los huecos entre los palos permitirían que la tierra cayera directamente por el fondo. Por eso, la mayoría de las cestas compradas en tiendas utilizan forros de fibra de coco, musgo o insertos de plástico para mantener todo contenido. Pero en lugar de comprar uno, ella optó por una solución mucho más sencilla. Hojas. Recogió hojas grandes y las colocó cuidadosamente en el interior de la cesta, superponiéndolas ligeramente.


Una a una, fueron cubriendo el fondo y los laterales, creando una barrera natural entre el armazón de la cesta y la tierra que se añadiría con el tiempo. La idea resultó sorprendentemente eficaz. Las hojas no sólo ayudaban a mantener la tierra en su sitio, sino que además combinaban a la perfección con el aspecto rústico de la cesta. En lugar de parecer un elemento añadido, el revestimiento parecía una extensión natural del diseño. Y lo mejor de todo es que no costó absolutamente nada.


Toda la cesta se fabricaba con materiales que podían recogerse en la mayoría de jardines y patios. Cuando se colocó la última hoja en su sitio, el proyecto parecía increíblemente completo. Sólo quedaba rellenarla con tierra y descubrir si la cesta casera podía funcionar como una auténtica maceta.