Esta jardinera utiliza palos en lugar de comprar cestas colgantes: su alternativa DIY no le costó casi nada

Con la cesta totalmente forrada, por fin llegó el momento de ver si el proyecto funcionaría realmente como maceta. Se fue añadiendo cuidadosamente tierra en el centro, poco a poco. A medida que la cesta se llenaba, ocurría algo interesante. El peso de la tierra presionó firmemente las hojas contra los lados del marco, ayudándolas a mantenerse en su sitio y creando un revestimiento natural aún más fuerte. Lo que momentos antes había parecido delicado, de repente se sintió sorprendentemente sólido.


En poco tiempo, la cesta estaba completamente llena y lista para plantar. Luego llegó la parte más gratificante de todo el proyecto. Las flores. Una a una, las plantas fueron colocadas en la tierra, sus raíces cubiertas y aseguradas. A medida que se añadían más flores, la cesta empezaba a transformarse de nuevo. Los palos, que habían sido el centro de atención durante toda la construcción, pasaron poco a poco a un segundo plano, mientras las coloridas flores ocupaban el centro del escenario.


De repente, ya no parecía un proyecto de manualidades. Parecía una auténtica cesta colgante. De esas que la gente se para a admirar cuando pasea por un centro de jardinería. Salvo que ésta no había salido de ninguna tienda. Y una vez colocadas las cuerdas y la cesta en su sitio, el resultado era aún más impresionante.