Esta anciana de 78 años hizo construir la casa de sus sueños dentro de una cueva, pero el interior no se parece en nada a lo que esperabas

El rincón de lectura donde el tiempo se ralentiza

Al fondo de la casa cueva, un pequeño rincón de lectura espera en una cámara lateral. Es lo suficientemente grande como para que quepan un sillón, una lámpara, una estrecha estantería y una manta que parece estar permanentemente extendida sobre uno de los brazos del sillón. Aquí el techo es más bajo y las paredes de piedra envuelven el espacio tan estrechamente que los visitantes casi susurran sin querer. Marta utiliza este rincón como su escondite personal del mundo.

La estantería contiene viejas novelas, guías de viaje, un libro de observación de aves y algunos cuadernos llenos de recetas, recuerdos e ideas que nunca se molesta en organizar. Las tardes de lluvia, se sienta aquí con un té y escucha el suave golpeteo del agua en algún lugar más allá de la roca. Es lo que tiene la cueva: nunca está completamente en silencio. Tiene pequeños sonidos, como goteos, crujidos, viento lejano o el leve movimiento de la tierra al enfriarse después de un día caluroso.

A Marta esos sonidos le reconfortan. Le recuerdan que la casa no sólo está construida sobre la tierra. Forma parte de ella. Y en este pequeño rincón, con una manta alrededor de las rodillas y un libro en el regazo, Marta siente que por fin ha encontrado la habitación que llevaba buscando toda la vida.