Los aseos públicos son una de esas cosas en las que la mayoría de la gente intenta no pensar demasiado. Entras, haces lo que tienes que hacer y sales lo antes posible. Y si alguna vez has tenido que usar uno que no parecía especialmente limpio… Probablemente hayas hecho lo mismo que mucha gente. Coges papel higiénico. No para usarlo normalmente, sino para forrar el asiento. Una capa rápida. A veces dos. Es como una pequeña barrera.
Una pequeña protección extra entre usted y lo que pueda haber en la superficie. Es un hábito tan común que la mayoría de la gente no lo cuestiona. De hecho, parece la opción más segura. Pero aquí es donde la cosa se pone interesante.
Algunos expertos en higiene sugieren que este sencillo truco podría no estar haciendo realmente lo que la gente cree que hace.