3) Un simple enjuague salino para las llagas bucales
Las llagas en la boca pueden ser diminutas y aun así arruinar cada bocado. Un sorbo de zumo de naranja escuece. Un bocadillo crujiente parece imposible. Incluso cepillarse los dientes puede hacerle estremecerse. Para las aftas leves, muchas personas recurren a un simple enjuague con agua salada tibia. Mezcle media cucharadita de sal en una taza de agua tibia. Haz buches con ella por la boca, sobre todo cerca de la zona afectada, y luego escúpela. No es necesario frotar la llaga ni aplicar sal directamente sobre ella. Eso puede ser más perjudicial que beneficioso. Un enjuague suave es suficiente.
Este truco no cura al instante, pero puede ayudar a mantener la zona limpia y hacer que la llaga se sienta menos molesta durante un breve periodo de tiempo. Evita los alimentos picantes, ácidos o afilados mientras la llaga esté sensible. Si las llagas vuelven a aparecer, son inusualmente grandes, duran más de un par de semanas o vienen acompañadas de otros síntomas, merece la pena preguntar a un dentista o a un médico qué está pasando.