10 errores al almacenar alimentos que le cuestan dinero en secreto

Error 9 – Esperar demasiado para congelar los alimentos

Muchos alimentos se tiran a la basura, no porque se hayan estropeado de repente, sino porque nadie actuó durante la pequeña ventana en la que aún se podían haber salvado. Esa media barra de pan, la carne cocida de más, la sopa sobrante, los plátanos maduros, la bolsa de espinacas que no se acabará a tiempo… todos son candidatos perfectos para el congelador. Pero mucha gente espera hasta que la comida está justo al límite y entonces decide que «probablemente sea demasiado tarde» En ese momento, congelar ya no parece un rescate.

La congelación funciona mejor cuando se hace antes de que los alimentos se deterioren demasiado. No mejora mágicamente la calidad, pero puede conservar la frescura y ganar tiempo. El pan se congela bien si se envuelve adecuadamente. Las comidas cocinadas pueden congelarse en porciones para facilitar los almuerzos. Los plátanos demasiado maduros pueden pelarse y congelarse para hornear o hacer batidos. Incluso el queso rallado, el caldo y las hierbas pueden congelarse de forma útil. El error no es no utilizar el congelador. Es tratarlo como un último recurso en lugar de como una parte normal de la planificación de las comidas.

Para que la congelación resulte rentable, envasa bien los alimentos y congélalos en cantidades utilizables. Saca el exceso de aire de las bolsas, utiliza recipientes aptos para el congelador y etiquétalo todo con claridad. Intenta no meter en el congelador medias raciones al azar y sin planificar, porque esos son los alimentos que acaban olvidados. Congela los alimentos cuando todavía tengan el aspecto y el olor de algo que vas a querer más tarde. Cuando adquieres este hábito, el congelador se convierte en una herramienta de ahorro en lugar de un cementerio de almacenamiento. Da una segunda oportunidad a los alimentos buenos antes de que el desperdicio tenga la última palabra.