He aquí por qué todo el mundo está usando pastillas para el lavavajillas en el horno últimamente; los resultados hablan por sí solos

La puerta del horno. Por muy limpio que esté el interior, una puerta grasienta puede hacer que todo el electrodoméstico parezca sucio. Con el tiempo, la grasa, el humo y las salpicaduras de comida crean una capa opaca sobre el cristal, lo que dificulta ver el interior mientras se cocina. Por eso, muchos aficionados a la limpieza, tras el tratamiento con vapor, se centran específicamente en la puerta. Con un poco de agua tibia y un limpiador suave, los residuos ablandados suelen eliminarse mucho más fácilmente que antes.


En el caso de hornos especialmente sucios, algunas personas llegan incluso a desmontar la puerta por completo para poder limpiar entre las capas de cristal. El resultado puede ser sorprendentemente espectacular. Lo que parecía una mancha permanente vuelve a quedar transparente de repente. Y esa es, en definitiva, la razón por la que el truco de la pastilla para el lavavajillas sigue difundiéndose por Internet. No porque sea una solución milagrosa, sino porque ayuda a abordar una de las tareas de limpieza más temidas de la cocina.


Y cuando una simple pastilla puede facilitar un poco esas horas de fregado, no es difícil entender por qué tanta gente está dispuesta a probarlo.