El método en sí no podría ser más sencillo. La mayoría de la gente añade una pequeña cantidad de vinagre blanco a un cubo de agua tibia antes de fregar el suelo como de costumbre. Eso es todo. Sin equipos complicados. Sin productos especializados caros. Solo una sencilla mezcla que, según muchas personas, deja los suelos más limpios que los productos de limpieza tradicionales. Una de las razones por las que este truco se ha vuelto tan popular es que el vinagre ayuda de forma natural a eliminar la suciedad, la grasa y los residuos minerales.
También puede ayudar a eliminar los residuos que dejan otros productos de limpieza. A medida que la fregona recorre el suelo, mucha gente nota algo interesante. En lugar de quedar ligeramente pegajosa tras secarse, la superficie suele quedar suave y renovada. Y como el vinagre se evapora rápidamente, suele dejar menos marcas que algunos limpiadores comerciales para suelos. Pero la mayor sorpresa no es necesariamente lo que ocurre con el suelo en sí.
Es lo que ocurre con los olores atrapados en el interior de la casa.