Un velero se topa con piratas en alta mar, ¡pero la forma en que la tripulación se defiende los deja a todos boquiabiertos! 

Al ver cómo su líder era arrastrado al océano y al divisar la enorme embarcación de la Guardia Costera, los dos piratas restantes entraron en pánico. Aceleraron a fondo su bote, abandonando a su jefe y huyendo hacia mar abierto. Minutos más tarde, unos robustos oficiales de la Armada sacaron a Leo, helado y exhausto, sano y salvo del agua, cortándole rápidamente las cuerdas que lo ataban antes de sacar al balbuceante líder pirata justo detrás de él.


Una vez a salvo en la cálida cubierta, el oficial al mando explicó cómo habían logrado encontrarlos. La desesperada llamada de emergencia por radio de Maya había sido, en efecto, muy distorsionada por el inhibidor de señal de los piratas, pero los sensores de alta tecnología de la flota de patrulla de la Guardia Costera habían detectado al instante esa repentina y localizada pared de estática artificial. Al reconocer la firma de interferencia electrónica de un conocido grupo pirata moderno, las autoridades habían localizado agresivamente sus últimas coordenadas conocidas y habían corrido contra reloj hasta el lugar. Sabían que los amigos habían derivado accidentalmente hacia una peligrosa zona de conflicto, y llegaron justo a tiempo para evitar una tragedia.