El Santuario – Sala de estar y despacho
El salón es sin duda la parte más impresionante del barco, ya que sirve de centro multifuncional para trabajar, comer y relajarse. El espacio está dominado por un «escritorio junto al agua» donde el propietario trabaja desde casa, mirando directamente al agua. Este escritorio es una obra maestra de la ingeniería de las casas pequeñas; puede plegarse y convertirse en una mesa lo bastante grande como para sentar a diez personas a cenar. La habitación es amplia y luminosa, con un sofá grande y cómodo que hace las veces de cama de invitados.
En la esquina, una estufa de leña proporciona la principal fuente de calor durante los meses de invierno. Cerca de ella hay montones de leña curada que contribuyen a la acogedora estética rústica. Una de las piezas más destacadas es una singular estantería «Nube» que sobrevivió al traslado desde la ciudad, demostrando que no hace falta renunciar a tus muebles favoritos para vivir en pequeño. Esta habitación es el alma de la casa flotante, tanto si se trata de contemplar la nieve mientras crepita el fuego como de recibir a los amigos en una comida frente a las olas.