Al día siguiente, Elias presentó un aviso de trabajo formal a Callum. En él se detallaba la preparación del cebo, la higienización del muelle y la limpieza del equipo, todo ello acorde con una zona comercial. Callum leyó el aviso y luego levantó la vista lentamente. «¿Quiero saberlo?», preguntó. Elias respondió: «Probablemente no».
A Callum le tembló la boca, pero selló el documento. «Cíñete a las normas». Elias guardó la copia en el bolsillo de su abrigo. «Ese es el plan». Al marcharse, se fijó en que los hombros del capitán del puerto parecían más relajados de lo que habían estado en semanas.