Este perro llevaba una cámara que le hacía fotos cada vez que se excitaba. La recopilación resultante está derritiendo corazones

Una de las imágenes más divertidas de la colección de Grizzler está relacionada con la comida, pero no de la forma obvia. En lugar de una comida perfectamente preparada, la cámara captó cajas de comestibles y latas apiladas en la parte trasera de un vehículo. Es un tema extraño para una fotografía, a menos que recuerde quién la tomó. Para un perro, la comida no necesita presentación. Sólo necesita posibilidades.

La imagen parece tan poco filtrada. A Grizzler no le importaba que las cajas tuvieran un aspecto artístico. No le importaban las etiquetas, el equilibrio o el fondo. Algo en ese vehículo abierto, en esas provisiones apiladas y en la promesa de comida era suficiente para que le subiera el pulso. La cámara simplemente obedeció.

Hay algo profundamente divertido y honesto en ello. Los humanos podrían pretender fotografiar la cena por sus colores o su estilo, pero Grizzler iba directo a la verdad. La comida importa. Su olor importa aún más. Esta foto puede ser visualmente ordinaria, pero emocionalmente es una de las páginas más claras de su diario.