Otra imagen se vuelve hacia algo pequeño y delicado: unas setas pálidas que crecen cerca de la base de un árbol. Para un fotógrafo humano, esto podría ser un primer plano de la naturaleza. Para Grizzler, parece más bien una prueba de curiosidad. La cámara está cerca del suelo, justo donde la nariz de un perro investigaría de forma natural.
La belleza de la imagen es que no se esfuerza demasiado. Las setas no están iluminadas como en una foto de revista. Aparecen como Grizzler las habría encontrado durante su paseo: de repente, en silencio y lo bastante cerca como para exigir una inspección. Su ritmo cardíaco sugiere que no eran simples objetos de fondo. Interrumpieron su ruta.
Aquí es donde la cardiografía se convierte en algo más que una novedad. Revela cómo los perros construyen su comprensión de un lugar a través de los detalles. Un humano ve un camino. Un perro se fija en la tierra húmeda que hay junto a él. Un humano sigue caminando. Un perro se detiene porque algo pequeño ha cambiado. La foto de Grizzler nos pide que nos tomemos en serio esa pausa.