Su tío le dejó una vieja casa en las montañas y ella descubrió lo que escondía..

Equipada con las revelaciones del cuaderno de bitácora, Clara regresó al semisótano. Encontró el punto de acceso escondido detrás de una pesada estantería en el cuarto de barro. No estaba oculto tras una pared trucada, sino por el gran peso del almacenamiento doméstico. Retiró las cajas y descubrió una pequeña trampilla de madera que olía a tierra húmeda y madera vieja.

Descendió con su linterna, aunque sintió el mismo pavor paralizante que cuando había oído aquel ruido. Fue entonces cuando lo vio Había vías de ferrocarril de vía estrecha. No eran improvisadas, sino profesionales, diseñadas para soportar peso en la oscuridad. El túnel no sólo se adentraba en la montaña; era una proeza de infraestructura oculta.

Siguió las vías con la mirada hasta donde alcanzaba la luz. El aire era más frío aquí, se movía en una corriente tenue y rítmica que parecía la respiración de la montaña. Vio la silueta oxidada de una carreta manual desplomada en las sombras. La magnitud del secreto era abrumadora. Retrocedió, jadeando en busca del aire familiar y polvoriento de la cocina. De nuevo le asaltó el pensamiento: ¿Qué transportabas exactamente, tío Mark?